ENTREVISTA A ANDRES ASIAIN

DOSSIER –

“Al decil más rico de la población, los ingresos le aumentaron un 50%”

El director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, Andrés Asiain, analiza la base ideológica del programa económico y social del macrismo, cuáles son las alianzas estratégicas para concretar una distribución regresiva de la riqueza del país en favor de los sectores concentrados y las debilidades y riesgos de un programa económico anclado en el excesivo endeudamiento externo.

Por Adriana Gil

-Un concepto acerca del macrismo se refuerza cada día: este es un gobierno que gobierna para los ricos. ¿En qué ejes se advierte el favorecimiento a los sectores más poderosos?
Acabamos de realizar en el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz un análisis de cómo fue la distribución del ingreso durante el cambio de gobierno a partir de una información reciente del Indec del ingreso por deciles. Esto es cuánto ganó el 10 % de la población con más altos ingresos, el 10 % que le sigue y así hasta los deciles más pobres. Lo que se ve comparando segundo trimestre de 2015 contra el segundo trimestre de 2016, es que en ese periodo la inflación fue del 40%, al decil más rico de la población, los ingresos le aumentaron un 50% o sea 10 puntos por arriba de la inflación. Los sectores medios, en lo que es ingreso por hogar, empataron a la inflación; lo que es ingreso por ocupación principal, estuvieron un poco abajo, un 5 o 10%. Y el 30% más pobre de la población es el que más perdió: en el caso del 10% más bajo de la pirámide social, aumentó un 20% el ingreso por ocupación principal o sea que perdió 20 puntos frente a la inflación. Y en el total de ingresos cuando se cuenta jubilación, asignaciones y otros, perdió 10 puntos: el ingreso les aumentó un 30% con una inflación del 40%. Esto se traduce claramente en una distribución regresiva del ingreso, le sacaron entre 10 y 20 puntos del bolsillo a la base social y se lo han tirado a los de más arriba. La conclusión se traduce en índices de desigualdad que empeoraron, hubo un salto del decil más alto en relación al más bajo que pasó de 16,3 a casi 20 veces. Este es un resumen crudo del impacto del cambio de gestión en la distribución del ingreso.

– ¿Cuáles son los sectores con los que el gobierno ha hecho alianza y ha favorecido con sus decisiones políticas? ¿Quién controla la economía nacional?
Inicialmente tuvo una alianza muy clara hacia el sector primario exportador. Esto se tradujo tanto en la suba del dólar, obviamente los exportadores son tenedores de dólares y los beneficia que valga más, como en la política de baja de retenciones, la eliminación de las retenciones al maíz, trigo, a las mineras, la baja de retenciones a la soja, la desregulación de la exportación de carne, la eliminación del subsidio cruzado para mantener más barato el precio interno del aceite frente al internacional y la desregulación de los mercados alimenticios vinculados a la exportación. También con sectores primarios no exportadores pero que ponen el precio interno a las materias primas a valores internacionales y de los más caros, o la política energética con subas que tienen que terminar de concretarse. Entonces, como visión de país de este proyecto político económico, la primera alianza es con los sectores primarios agrícola, minero e hidrocarburos con una idea de que el precio interno de los productos donde Argentina tenga alguna ventaja competitiva, valga a precio internacional, como los hidrocarburos como si fuéramos una isla que el gas tiene que venir por barcos. Esta política favorece a sectores primarios, y de ahí a sectores que tienen producción con valor agregado que si tienen que comprar en Argentina las materias primas y la energía a un precio internacional de los más caros del mundo pierden cualquier ventaja competitiva por producir en el país. Una segunda alianza clara es con el sector financiero tanto interno como internacional y esto vinculado al pago a los fondos buitre y al florecimiento de los negocios vinculados al endeudamiento externo del país.

-Desde el pago a los fondos buitre el gobierno ha venido tomando deuda externa a niveles altísimos y es parte del presupuesto 2017 ¿de qué manera puede condicionar al país en el futuro?
Por un lado, es la estrategia del gobierno en materia de cómo financiar la economía y hay que historizar un poco. Argentina había intentado crecer en base al mercado interno, lo había hecho y esto chocó con un límite: agujeros que tenemos en nuestra estructura productiva, la necesidad de importar maquinarias, insumos, combustible y, también problemas financieros, no logramos retener el excedente y se fugaba hacia el dólar. Todo esto tuvo su límite, como la falta de dólares y trajo la restricción cambiaria, la limitación de importaciones. A esa disyuntiva el gobierno respondió de dos maneras: en el corto plazo con el ajuste de la economía interna para reducir el consumo y la producción, y así reducir el gasto en dólares. A mediano plazo con una visión más política dado que el ajuste no es viable políticamente, la estrategia es virar hacia el populismo financiero que es financiar este déficit y falta de dólares con endeudamiento internacional. Es el cambio de política actual y para eso se endeuda al Estado nacional para conseguir dólares no para sus gastos que son en pesos, sino para financiar el déficit estructural de la economía en términos comerciales y de fuga de capitales. Este año el endeudamiento por encima de los vencimientos fue de 16 mil millones de dólares más una suma igual por el acuerdo con los buitres, lo que da 32 mil millones. A eso hay que sumarle los 10 mil millones de dólares de los estados provinciales, ahí tenemos casi 42 mil millones y después cerca de 8 mil millones de deuda privada que a la hora de pagarse esos dólares van a salir del Banco Central. ¿Qué está sosteniendo este endeudamiento? El valor del dólar, y va a intentar sostener una reactivación económica, por eso, el presupuesto 2017 plantea un programa de obra pública que este año estuvo parada. Entonces, la deuda externa tendría la función de estabilizar el dólar y también la inflación, más la apertura importadora y con eso cierto boom de consumo con productos baratos más reactivación de obra pública, es la estrategia para el año que viene.

-¿Cuáles considera que son las directrices del gobierno en materia de crecimiento y de desarrollo? ¿Cuáles de esos ejes definiría como más preocupantes?
Puede haber un crecimiento de corto plazo pero no de largo plazo. La estrategia va a ser cierto boom de corto plazo por ingreso de dólares financieros pero estas inversiones no van a consolidar un desarrollo en las capacidades productivas ni en materia de integración productiva ni de sustitución de importaciones ni desarrollo exportador con capacidad de pago a futuro. Es una estrategia para que no se sientan los síntomas de las transformaciones estructurales que van a querer hacer reprimarizando a la Argentina, integrándola en acuerdos financieros o de comercio internacional. Entonces, a largo plazo será insustentable porque la deuda no va a ser utilizada para inversiones que generen capacidad de pago en dólares ni desarrollo sino más bien un programa regresivo, reubicar a la Argentina como primario exportadora. Y en términos de generación de empleo y sustentación social es totalmente regresivo si uno piensa que el desarrollo es básicamente generar condiciones de capacidades productivas para que la gente viva mejor, nada más alejado que este programa.

-Si el presupuesto es la manifestación de la ideología de un gobierno por la forma en que reparte la riqueza producida por todos los ciudadanos ¿cómo caracterizaría este planeamiento para el próximo año?
En el presupuesto vemos la estrategia de pasar del ajuste al populismo financiero. No es un presupuesto de ajuste, es un presupuesto que asigna partidas: baja subsidios y sostiene e incrementa la obra pública. Ese es el principal cambio, destinar menos subsidios a los servicios públicos y más a la obra pública en términos. Después, la perspectiva de mantener en gran parte las políticas sociales, incluso de gastos generales en ciertos sectores aunque siempre con discriminaciones. En las universidades tenés un incremento importante pero algunas reciben un aumento del 50 % y otras del 20 %, esto vinculado a decisiones políticas que aumentan muchas partidas discrecionales, lo mismo con las obras en las provincias. Vemos en este presupuesto la estrategia de tratar de generar cierta reactivación económica en base a la obra pública y a financiar el déficit externo de la economía endeudando al Estado con la proyección de 45 mil millones de dólares.

-¿Qué lugar ocupa el mercado de trabajo en esta política económica? ¿Cree que hay un objetivo de flexibilizar y neutralizar las leyes laborales argentinas en sintonía con otros países emergentes con legislación más débil?
Si, claramente esa es la agenda futura del gobierno en el caso de lograr un buen resultado electoral. Ellos plantean ciertas reformas como privatizaciones en el Estado en áreas de políticas sociales como el Anses, del mercado laboral, del fondo de garantía de sustentabilidad. Quieren avanzar con reformas estructurales como la flexibilización laboral y plantean que para eso necesitan un Congreso más afín. Esa sería una agenda futura de segunda generación si logran un buen resultado en las próximas elecciones. Claramente, es uno de los objetivos porque en este modelo primario exportador una de las variables estratégicas es que el salario en dólares sea bajo y que las condiciones del mercado laboral sean de fácil contratación y despido, al vaivén de la volatilidad de la economía internacional.

-El gobierno ha presentado un proyecto de participación público privada ¿considera que es una estrategia para iniciar la privatización de empresas del Estado y la obra pública?
Es parte de un programa de desarrollo de obras, hacer alianzas estratégicas con grupos empresarios internacionales, sobre todo la cuestión de la justicia, la renuncia a la soberanía en materia de problemas judiciales que puedan surgir, posibilidades de replantear los contratos. Eso está planteado con grupos multinacionales para cotizar obras y garantizarles una mínima rentabilidad. Esto hace acordar a la ley famosa de los trenes ya de cuando Mitre gobernaba, políticas propias del modelo agroexportador de la oligarquía donde se les garantizaba a los ferrocarriles un 7 % de rentabilidad sobre la inversión de capital. También hay aquí una idea de garantizar una rentabilidad mínima con riesgos cubiertos con garantía del Estado. Son concepciones de una ideología y una visión de país, el desarrollo económico superligado a las grandes potencias y lo que tenés que hacer para que haya inversiones es hacer todo lo que te digan de afuera. Se decir que esto puede generar ciertas inversiones y actividad económica pero lo va a hacer en condiciones tan desiguales y con pérdida de autonomía que difícilmente creen una condición económica y social favorable para la mayoría de los argentinos. Eso puede terminar como terminó el tema de los ferrocarriles donde las empresas aguaban los capitales para inventar ganancias y hacer desfalco al Estado. Creo que es más conveniente reafirmar la soberanía nacional sobre todo en materia jurisdiccional y de la justicia. Después del costo enorme con los fondos buitre ahora quieren hacer lo mismo, aceptar este tipo de condicionamientos para la obra pública.

-Crees que están dadas las condiciones para que el gobierno profundice el plan neoliberal en materia económica?
Creo que hay condiciones regionales y políticas pero no estoy seguro de que haya condiciones económicas y políticas internacionales. Incluso un triunfo de Donald Trump le puede hacer mucho daño a este proyecto liberal porque una de las perspectivas es la vuelta al “made in USA” y replantear todos los tratados de libre comercio, eso choca con la estrategia liberal latinoamericana. Por otro lado, tampoco hay una perspectiva de crecimiento de la economía mundial así como están las cosas, más allá de quién gane las elecciones en EE.UU, o ahí más si gana Hillary y continua con la misma estrategia. EE.UU salió de la crisis internacional con una política que le limpió los pasivos a los bancos pero dejó endeudada a la sociedad y esto da la perspectiva de que por un largo tiempo no habrá una recuperación de la economía mundial en los niveles anteriores. Esto va a afectar China y probablemente, mantenga el precio de las materias primas que, si bien no va a ser extremadamente bajo por la política de tasas en EE.UU que puede mantener ciertas inversiones más financieras en materias primas, no va a ser las de la última década. En ese sentido, la estrategia del gobierno de Macri, que es básicamente el desarrollo en base a las materias primas con la tracción de capitales externos, no tiene el mejor escenario internacional, tampoco el peor pero puede llegar a serle más difícil.