Reencontrarnos después de la pandemia, con historia y memoria

 

Por Lia Chambeaud*

Cuando comenzaba esta pandemia, decían algunos intelectuales, dirigentes y militantes, que seguro esto que nos afectaba a todes, nos haría mejores, capaces de tener la mano siempre tendida, que miraríamos el mundo de otra manera, y que la grieta cerraba y el corazón se extendía.
Ayer nomas decían….lo que hoy es un cachetazo, y se desnuda la desvergüenza, el odio y el siempre intento de golpe para tomar el volante que sostenga la desigualdad.
Hoy el volante tiene nombres y democracia en nuestro país y transita por las vías más abiertas y con la luz del día, pero desde las trincheras oscuras de los medios hegemónicos, los herederos del neoliberalismo y de la dictadura, van replicando el odio hacia “la patria es el otro”.
“En los medios, -decía en sus documentos el Coronel Jorge Poli, Secretario de Información Pública de la Dictadura -la propaganda actúa como “el combustible o elemento catalizador que aumenta la velocidad de propalación de un determinado medio”.
Y lo explicitaba cuando definía: “La acción psicológica es el recurso de conducción que regula el empleo planeado de todos los medios que influyen sobre determinadas mentes sociales, a través de los más variados métodos y procedimientos, coadyuvando con los esfuerzos físicos en el logro de los objetivos establecidos”

Los objetivos establecidos están a la vista hoy, y sus intentos de lograrlo a cualquier precio también. Entonces, los lazos sociales y el “bien común” se diluyen entre el odio y la desmesura: un joven de solo 19 años que amenaza de muerte a la Vice presidenta, las marchas anticuarentena, la “infectadura”, el circo de no sesionar por lo que sea, un Duhalde que hace de vocero del miedo y la sublevación policial, con armas en la calle, cantando y bailando.
Mientras, los que cuidamos la Democracia nos quedamos en casa para que la pandemia no nos mate a ninguno, y para que todos, todas y todes tengan acceso a la salud del Estado, que los salve, los cuide y los recupere; aún a los que queman tapabocas, como símbolo de los libros considerados marxistas o comunistas que quemaba la dictadura.
Pero la imagen y la palabra, que ya supieron unificar en el origen de la dictadura, hoy está jugando una partida doble: a la trinchera de los medios la pusieron también en la calle. Aprendieron que “ganar la calle” es poner en los medios lo que yo quiero que digan y muestren.
Y son los mismos medios entonces, que retoman la idea de la grieta que no se cierra– categoría dominante del neoliberalismo – como acusación de propuesta de campaña no cumplida, para imprimir de odio las cabezas y los corazones de los humanos y humanas, que se van deshumanizando y sin pensarlo, van aceptando este término, que define la ruptura y la no existencia de relación, o de re vinculación social.
La gran estrategia de dominación del neoliberalismo es la eliminación y la negación del “conflicto”. La grieta sirve para eso.
En una sociedad humana no existe grieta, solo los territorios, las montañas o las construcciones se agrietan. En el campo de lo social, existen conflictos, desacuerdos, problemas de injusticia social, relaciones de fuerza, lucha de intereses y de poder, lucha de clases y más, pero siempre implican “relación entre”, que aún en permanente conflicto o en tensión, es lo que sostiene a una sociedad, una comunidad y un país en democracia.
Hoy la disputa política requiere no solo de discursos sino de transformar instituciones. Dice Alexander Roig: “una transformación subjetiva de las formas de pensar, sentir y actuar, implica incorporar, hacer cuerpo una nueva institución. Si transformar imaginarios (eso que llamamos también sentido común) es transformar instituciones que se hacen cuerpo, entonces una institución es un conjunto de reglas, representaciones y discursos que organizan un conflicto. Hay entonces una institución que regula conflictos” (1).
La pandemia hoy es la ventana por donde mirar a nuestra sociedad y la memoria el filtro para reconocerla y entenderla. Todo lo que venimos, resistiendo, aprendiendo y revisando, desde lo personal y lo colectivo, nos tendrá que ayudar para que cuando abramos las puertas, podamos encontrar caminos para identificar los conflictos que las desigualdades producen. Y entonces sí, poder reconocernos diversos, con creencias e ideologías diferentes que muestren que la teoría del fin de la historia y de las ideologías es solo un intento de hacernos creer que todo está bien como está y aceptemos, como dice Galeano (2).
“el tiempo se jubila, el mundo deja de girar, mañana es otro nombre de hoy. La mesa está servida y la civilización occidental no niega a nadie el derecho a mendigar las sobras”. Cuando abramos la puerta, reencontrarnos, si….pero sabiendo quiénes y cómo somos y ser capaces, entonces, más que nunca de no abandonar la lucha, por lo que a todes les corresponde, por el solo hecho de ser personas: Igualdad, Respeto y Libertad.
Iguales como sujetos de derechos, iguales ante la ley, iguales para tener una vida digna, iguales para ser libres, iguales para obtener los servicios y las garantías del Estado, iguales sin distinción de sexo, género, raza, etnia u otras diferencias y por sobre todo, “iguales para que las riquezas de nuestras tierras y de nuestro trabajo, se distribuyan para todos, todas y todes”.
Esto requiere, compresión de la vida en sociedad y su “con-vivir con otros, otras y otres”. Conocimiento crítico y reflexivo de la realidad, información verdadera, solidaridad y “el bien común” por sobre los intereses individuales.
Y es esta la “batalla cultural” que hay que priorizar para volver a reconstruir los lazos sociales, aún con diferencias y confrontaciones, pero sabiendo que la lucha por una “sociedad mejor”, no se termina nunca, porque es la utopía que siempre está al final del camino, aunque no todes la vean, la deseen o la acepten.
Claro que, para llegar, primero habrá que derrotar a la pandemia, como aclara Atilio Boron y reconocer junto con Noam Chomsky, que hay que superar la pandemia neoliberal.

*Pedagoga, docente e investigadora UNT.

Notas
1- Alexander Roig- Dr. En Sociología Económica-Coordinador Gral. De USINA DEL PENSAMIENTO e integrante de Agenda Argentina-(Motor Económico-Portal de Noticias- Bs.As. 2020)
2- Eduardo Galeano-Libro “Somos Como Ellos”-(pag. 94. 2010-)

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