“Es necesaria una transformación debatida en la educación pública”

Por Adriana Gil     

Entrevistamos a la Profesora Isabel Ruiz, secretaria de APEM, Agremiación del personal de enseñanza media, acerca de los debates imprescindibles sobre la educación pública.

 

 

-¿Qué balance hace después de un año y medio de pandemia de Covid19 y cuál cree que es el impacto en la educación pública argentina y tucumana?
La pandemia nos cambió la vida a los docentes, a los trabajadores en general. El docente tuvo que investigar cómo manejarse con la virtualidad, sumado a los disimiles niveles de conexión de los alumnos. Todo eso fue un arduo trabajo para el docente porque si el alumno no se conectaba, intentaba llegar de alguna forma con el material. En este año con la presencialidad y la dualidad muchos alumnos siguen con el problema de la conectividad que debería ser gratuita y para todos. Han sido dos años muy difíciles en que el docente brindó todo lo que pudo y los padres pusieron tiempo y esfuerzo. Y también hay chicos que se han desconectado mucho de la escuela y eso también es preocupante, va a ser complejo recuperar lo que se ha perdido. También, como planteó Apem es necesario un análisis de contenidos en el secundario para elaborar un proyecto que se ocupe de temas que involucren a varias materias, con un abordaje interdisciplinario de un mismo tema. Tenemos que lograr que los alumnos retornen porque lo más importante es la educación pública.

-¿Qué se necesita transformar en la educación pública? ¿Qué cambios son necesarios para hacer del proceso enseñanza aprendizaje algo significativo en términos de formación individual y colectiva?
Si, avanzado este siglo XXI pensamos que es necesaria una transformación debatida, organizada desde todos los ejes, los profesores, la universidad, la comunidad, los científicos, todos deben sentarse y debatir. Destaco que nosotros tenemos una educación secundaria universal y obligatoria desde 2006 pero que en Tucumán nunca se sentó a discutir políticas educativas como corresponde.

-¿Considera necesaria la realización de un congreso pedagógico nacional?
Absolutamente. Ctera está organizando para septiembre-octubre un congreso nacional pedagógico porque esta pandemia sacó a luz muchísimas situaciones que deben modificarse. Por ejemplo, la virtualidad y los distintos programas educativos por internet, la modalidad de las clases por Zoom. También la variedad de plataformas para descargar contenidos que se pueden trabajar de muchas maneras. Es importante la formación docente en tecnología que el alumno maneja muy bien. Esto lo hemos planteado al Ministerio de Educación varias veces. Las decisiones deben tomarse en equipo, los docentes, la comunidad educativa incluidos los padres. Por ejemplo, en plena pandemia surgían nuevas pautas de trabajo y planteamos que había que analizarlas antes de proponerlas. Es fundamental un congreso que proponga distintos debates como por ejemplo, la regionalización, analizar qué realidad tenemos nosotros para después salir al mundo.

-La pedagoga Guillermina Tiramonti escribió en La Nación recientemente que hay “un simulacro de enseñar y de aprender en la escuela pública argentina” ¿qué opinión le merecen estos conceptos?
No coincido con las expresiones de esta pedagoga, que se exprese en esos términos. Acá hay intereses superiores, políticas cruzadas. Los sindicatos siempre hemos discutido las condiciones del docente, Apem pertenece a Ctera y tengo el orgullo de decir que es el gremio que ha logrado la Ley de financiamiento educativo, que ha logrado la nueva Ley de Educación secundaria universal y obligatoria. Eso no debería olvidar la señora Tiramonti, que si tenemos hoy educación secundaria que permite la llegada y la formación de alumnos secundarios es por la lucha que ha llevado la Confederación de gremios. También recordar que la Ctera llevó adelante congresos pedagógicos para discutir contenidos y participó en la elaboración de la Ley nacional de Educación cuando querían imponer la Ley federal de Educación que había tirado por la borda todo lo que era la educación técnica.

-¿Recuerda que iniciado 2016 el gobierno de Macri puso en el Boletín Oficial como válida la anterior Ley Federal de Educación en lugar de la Ley Nacional de Financiamiento Educativo? Después tuvieron que cambiar.
El gobierno de ese momento no sabía dónde estaba parado en materia de educación. La Confederación de gremios está preparando un congreso pedagógico, independientemente de que a nivel latinoamericano estamos participando de reuniones para analizar las distintas realidades en educación. Este debate nos va a permitir mejorar en cada país. El gobierno, del signo que sea, debe pensar una política pública educativa que se extienda en el tiempo. Le planteamos al ministro Juan Pablo Lichtmajer que ese debate se tiene que dar cada 3 o 4 años, pensar, definir qué cosas deben ir modificándose en la escuela. Por ejemplo, tuvimos en un momento el Proyecto 13 en el que el docente tenía cargos de hasta 36 horas y era una maravilla porque tenía casi todas las horas en la misma escuela. Además, tenía horas institucionales para dialogar con los padres. Se intentó aplicar esto con la escuela Nuevo formato en 2008 o 2010. En Apem no estábamos de acuerdo con el tema de la entrevista porque es muy subjetivo, para eso el docente tiene sus antecedentes que es su puntaje. Era muy lindo el proyecto porque se podían tener 18 horas en una misma escuela, 15 horas con alumnos y 3 horas institucionales. Se está ampliando esto pero no con la misma modalidad porque el docente del secundario sigue padeciendo ser docente taxi, trabajando en un montón de escuelas. Es verdad que no podemos lograr todo pero no sólo discutimos salario. Desde Apem hemos trabajado por años con capacitaciones donde el docente hacía sistematización de experiencias y son las cosas que hacen Ctera o el Suteba que son muchas veces criticados. Nuestra política como gremio es discutir salario, derechos y también políticas educativas.

-¿Qué espera la sociedad de la escuela pública? ¿Cree que se busca instalar una desvalorización de la educación pública?
Lo que dijo esa pedagoga no me gustó, creo que hay realidades muy diferentes en las provincias respecto a Buenos Aires. El presidente del gobierno anterior dijo “cayeron en la escuela pública”. Yo tengo el orgullo de haber ido a la escuela pública al igual que mis hijos, con sus virtudes y defectos es una escuela que no tenemos que pagar como en otros países. En el gobierno anterior hubo una postura muy en contra de los gremios con expresiones denigratorias, acusándonos de poner trabas, hasta hubo fuerte persecución por ejemplo, a Roberto Baradel de Suteba porque siempre defendimos al docente y la escuela pública popular, no selectiva. La lucha gremial logró la continuidad entre primaria y secundaria y que los alumnos puedan llegar a la universidad. La pandemia frenó un poco eso pero esperamos revertirlo. La sociedad espera lo mejor del docente y el docente espera la responsabilidad del Estado para discutir acciones coherentes en políticas públicas. El docente espera también capacitaciones para actualizarse y la conectividad porque aunque tengamos clases presenciales, la virtualidad llegó para quedarse. El Estado debe garantizar las posibilidades de conectividad. Que todo contribuya a formar chicos responsables y preparados para la vida.

-¿Qué se quiere formar en la escuela pública, ciudadanos con una conciencia crítica o consumidores competentes?
Realmente estos últimos años se ha fomentado el individualismo, pelear cada uno por su lugar. No es que sea mala en si la competitividad pero es bueno el trabajo en equipo porque le estoy enseñando valores de que existe el otro, el prójimo, la familia. La competitividad permite desarrollar en el alumno aspiraciones, aspirar a conocer más, a aplicar, por ejemplo, la tecnología. Hay que desarrollar también valores como el compromiso, la responsabilidad. No es lo mismo aspirar que ser ambicioso porque este te va a pisar la cabeza; el que aspira va a buscar la forma para llegar a su objetivo. Hay que enseñarle al alumno a que se puede con esfuerzo y eso es lo que debe transmitir la escuela. El Estado debe aplicar políticas de ayuda que si bien se hicieron en la pandemia deben implicar mayor compromiso para equiparar la balanza y también los padres hacerse responsables por lo que reciben los chicos.

-En este último tiempo se viene hablando de la reducción de la jornada laboral de los trabajadores con la idea de redistribuir entre quienes menos trabajo tienen ¿hay proyectos en elaboración para el trabajo docente?
La Ctera viene planteando esto hace más de 10 años porque hay una disparidad enorme en el país. En Tucumán hay una carga semanal de 42 horas, en Salta son 60 horas y en la provincia de Buenos Aires, 50 horas. La diferencia está también en el valor de la hora cátedra que en Tucumán es superior a la de porteños o salteños, por ejemplo. Esto se reguló con el artículo 185 que nos da a nosotros 42 horas pero al maestro de grado lo sigue dejando con 15 horas cátedra. Cuando discutimos salario también discutimos esto, y que hay que mejorar el salario del bibliotecario, del preceptor, etc. porque tienen muy pocos puntos. El profesor con 42 horas se va a 510 puntos lo que hace una diferencia. Al ser Tucumán una provincia productora de docentes hay una cierta dificultad para que los docentes tomen horas. Entonces se habla de la reducción pero respetando que el docente con 42 horas pueda jubilarse con esa carga horaria. Y a medida que vayan ingresando nuevos docentes podamos tener una carga de 36 horas más o menos pero con horas institucionales. Como frente gremial lo estamos hablando pero lo importante es que esto se haga por ley.